
La idea
Todo el mundo quiere jugar rol. Casi nadie quiere dirigirlo: preparar la aventura, leerse el manual, llevar a veinte personajes a la vez y renunciar a jugar tu propio héroe. Aquí de eso se encarga la IA — y lo hace a cualquier hora, sin que nadie tenga que sacrificar su partida.
Narra la escena, interpreta a cada personaje que te cruzas, tira los dados a la vista y sostiene las consecuencias. No es un generador de texto: lleva la cuenta de lo que hiciste.
Cada turno te ofrece dos acciones, pero puedes escribir cualquier otra cosa que se te ocurra — o decirla en voz alta y que el máster te conteste hablando.
Cada decisión se convierte en prosa de novela. Cuando terminas no te queda una partida olvidada: te queda una crónica que puedes releer.
Entra tu grupo entero a la misma mesa y la IA inventa la historia que los reúne a todos bajo un mismo propósito. En vivo, cada uno desde su casa.
Cómo funciona
Sin descargas, sin dados de verdad, sin hoja de personaje en papel. Se juega en el navegador y la partida queda guardada donde la dejaste.
Elige uno de los seis de la casa o invéntate el tuyo: raza, clase y un trasfondo en dos líneas. Cuanto más cuentes, mejor te encaja la IA en la historia.
Empieza una aventura de la casa o abre una campaña nueva. Si juegas acompañado, tus amigos se sientan a esa misma mesa desde sus propias cuentas.
El máster describe la escena y te da opciones. Eliges, escribes o hablas. Se tiran los dados, y lo que sale cambia lo que viene después de verdad.
La campaña te espera: tus heridas, tu botín, tus misiones a medias y lo que los personajes recuerdan de ti siguen ahí mañana.
Qué trae
Lo que en una mesa de verdad llevan cinco personas apuntando en cuadernos, aquí se lleva solo.
Vida, nivel, atributos y experiencia que se mueven solos según lo que pasa en la escena. No hay que borrar nada a mano.
El botín que encuentras entra a tu mochila con su dibujo, su daño, su rareza y su precio. Pasa el ratón y lo ves todo.
Tu libro de conjuros por escuelas, con las cargas que te quedan. Gastarlos cuesta, como debe ser.
Cada uno lleva un medidor de aprecio hacia ti. Si le mientes a alguien, lo tendrá en cuenta la próxima vez que lo veas.
Lo que te encargan queda anotado, y las pistas que vas sacando se guardan debajo para que no se te pierda el hilo.
La partida se va escribiendo como una novela, por capítulos. Se puede leer entera cuando quieras.
Narración en voz alta, con voz humana y no de robot. Y puedes contestarle por micrófono en vez de escribir.
Hasta seis en la misma mesa a la vez. Ves los turnos de los demás según pasan, sin recargar nada.
Agrega a los tuyos, ve quién está conectado y háblales por privado o en la sala general de la taberna.
Con amigos
Jugar solo está bien. Con los tuyos es otra cosa: las decisiones se discuten, alguien siempre hace la tontería, y la historia se acuerda de todos.
La diferencia
| Encontrar un máster con tiempo | No hace falta |
| Cuadrar cinco agendas | Juegas cuando quieras |
| Leerte el manual antes de empezar | Las reglas van por dentro |
| Comprar dados, pantalla y manuales | Solo el navegador |
| Apuntar la partida para no olvidarla | Se escribe sola |
| Que alguien no pueda y se caiga la sesión | Retomas donde lo dejaste |
| Esperar media hora tu turno | El máster no se cansa |
Preguntas
No. Las reglas van por dentro: tú dices lo que tu personaje hace y el máster se encarga de los dados, los modificadores y las consecuencias. Si nunca jugaste, esta es probablemente la forma más fácil de empezar.
Sí, en vivo. Cada uno entra con su cuenta, elige su personaje y se sienta a la misma mesa. Los turnos de los demás aparecen solos, sin recargar. Además hay sala de espera para hablar entre ustedes sin que el máster lo lea.
No. Jugar es gratis. Lo que hay detrás sí cuesta, así que las cuentas se dan a mano por ahora — si quieres una, pídesela a Orphen.
No. Todo queda guardado: la escena donde ibas, tu ficha, tu inventario, las misiones a medias y lo que los personajes recuerdan de ti. Vuelves y sigue donde lo dejaste.
Tiene memoria de la campaña y lee la crónica antes de cada turno, así que arrastra lo que ya pasó. No es perfecta — a veces se le va un detalle — pero no empieza de cero cada vez.
Sí, y suena humana, no de robot. Se enciende y se apaga cuando quieras sin cortar la partida, y vale para toda la mesa. También puedes hablarle por micrófono.
En el navegador, en el ordenador o en el teléfono. No hay nada que instalar.
La puerta está abierta
Crea tu personaje, siéntate y que empiece a rodar. El máster ya está sirviendo.
Iconos de los objetos por game-icons.net · CC BY 3.0 · autores
Se cambia en todas partes: tus personajes, tus amigos y lo que hayas escrito. Tendrás que entrar con el nombre nuevo.
Sirve para entrar, igual que el usuario. Déjalo vacío para quitarlo.
Se cierran las demás sesiones: si alguien más estaba dentro, sale.
Cargando…
Gestiona tus fichas, retratos y subidas de nivel.
Elige su origen, reparte sus atributos y descubre sus habilidades paso a paso.
Equipa a un personaje para representarte en el chat y al preparar una aventura.
Crea tu propia historia con las reglas de D&D 2024. Empiezas en el nivel 1.
Una idea, sus secretos y una historia por descubrir.
Elige tu aventura y quién la protagonizará.
Prepara tu lugar en la mesa, paso a paso.
Tu personaje equipado aparece seleccionado. Puedes elegir otro para esta aventura.
Elige una historia, añádela a tus campañas y juégala a tu ritmo.
El máster está tejiendo la historia. Mientras, avisa a quien quieras.
La escena llega igual, en vivo.
Aún no se ha escrito nada.
Esto lo leen tus amigos, no el máster: aquí no se juega.
Los tuyos, quién está dentro ahora mismo, y de qué hablar.
Por su nombre de usuario, tal cual lo escribe él. Le llegará una petición y hasta que la acepte no sois amigos.
Aún no han contestado.
La sala común. La lee todo el mundo, así que aquí no se juega.